lunes, 16 de julio de 2012

Capitulo Uno: Primer Día



06:00 am
Un día como otro cualquiera Alberto se levanta, se prepara su café mientras prepara su ordenador para empezar a trabajar en los nuevos reportes para su trabajo de investigación de la universidad, se sienta y se bebe el café mientras comienza a pensar por dónde empezar a escribir. Recuerda que días anteriores no había escrito nada y que la fecha para entregar ese trabajo se acercaba y el solo había escrito dos páginas y tenía miedo de no poder terminarlo a tiempo, entonces le llego un rayo de inspiración y comenzó a escribir y dejo su café a un lado
08:00 am
Llevaba ya dos horas escribiendo sin parar pero no se daba cuenta de las horas que habían pasado, y de repente suena el despertador de su mujer y se da cuenta de la hora que es, entonces se puso muy nervioso y se empezó a estresar y ya se había olvidado de lo que quería escribir, entonces se oyó un ruido y era su hija Claudia de tan solo 3 añitos que estaba abriendo la puerta de su estudio. El cómo estaba muy estresado su reacción fue echarla fuera, pero su hija se resistió y le dijo:
-          Papi vamos a jugar un ratito
-          Alberto: ¡No! ¡Sal de mi estudio ya!
Y como su hija no le hacía caso entonces opto por chillarle aun más fuerte la niña se asusto y salió llorando de el estudio, el se daba cuenta que lo estaba haciendo mal pero solo pensaba en ese momento en su trabajo. A los 5 min de que Claudia saliera llorando del estudio vino Laura su mujer a pedirle una explicación a Alberto y él solo le decía que lo dejara en paz que tenía que terminar su trabajo, y esa misma frase se la repitió unas 4 veces pero Laura como no era de piedra se enfadó y le dijo:
-          ¡Siempre eres el mismo!  Nunca atiendes a tu familia, ni amigos ni nada, ¡TE VAS A QUEDAR SOLO!
-          Alberto: ¿Tu acaso traes dinero a casa? ¿A qué no? ¡Pues entonces no me discutas y déjame terminar mi puto trabajo!
Entonces Laura se cabreo le cerró la puerta con un portazo y le dijo:
-          Si tanto te importa tu trabajo, más que tu familia y amigos, tranquilo, ¡Ni Claudia ni yo seremos más una carga para tu trabajo!
Ella en ese momento hecha una fiera cogió lo mínimo y suficiente,  agarro a su hija y se fue para la casa de su madre que vivía en Guadalajara, en ese momento Alberto conmocionado por la situación no hizo nada, y se quedo sentado junto al ordenador durante unas horas.

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